¡Mierda de frío! ¡Cómo si las garras, los colmillos y la putrefacción no fueran suficientes!
Sin embargo en los sermones del Padre Wurtenberg, el Infierno se describía como una llanura infinita, ígnea, vacía y poblada por seres de pesadilla. Dejando de lado esta última parte, hay que reconocer que el crucifijo le nublaba la vista, menudo sacerdote. A veces pienso que más allá de este caos infinito, tras el portal de Magdeburgo, el mes de junio está en pleno apogeo. Junio y su calor, las niñas que gritan, los Continuar leyendo ‘Una vida en el Infierno’



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