13
Jun
08

Así es como empezó todo… (1)

Un alba gris se cernía sobre la ciudad de Magdeburgo. Los habitantes que había sobrevivido erraban sin objetivo alguno, como espectros, con la cara manchada de hollín y otras inmundicias. Los perros se peleaban por los despojos de los muertos, compitiendo con los soldados. A nuestro alrededor todo era miseria y ruinas. Yo avanzaba junto con mi escuadrón por entre los edificios calcinados y por un pavimento lleno de sangre y cadáveres. La brisa de la aurora removía las cenizas, los restos de la ciudad hanseática, dificultando nuestra visión, inundando nuestros pulmones. Más abajo, en un callejón, una joven muchacha cedía entre gritos al apetito carnal de sus verdugos. Sus padres se limitaban a mirar con los ojos vidriosos y la garganta seca. Aparté la mirada de esta escena, largamente repetida.

Un extraño cansancio me invadió, como un dejà vu. Por la noche, los fantasmas de mis víctimas me atormentaban. La cacofonía de sus gritos aún resonaba en mi cabeza: aullando, blasfemando, maldiciéndome… ¡Ya pueden arder en el infierno! Yo sólo hice mi trabajo de soldado, nada más.

Me reajusté el casquete de hierro, la pechera y la armadura, y me encendí un gran puro al amparo del viento. Saboreando los restos agrios del tabaco mezclado con polvo, tomé posición sobre el pináculo de un templo derruido. Al desviar la mirada al horizonte, divisé las laderas del Elba bañadas por la pálida luz del día y, sobre la zanja que lo circundaba, se veían los fuegos de las guarniciones de guardia. Más cerca de mi posición, en el camino que llevaba a la ciudad, el Elba estaba cubierto con una mortaja de niebla, y allí centelleaban mil fuegos. La luna moría poco a poco en el cielo inmundo, manchado ahora por un sol rojizo. Dios, gracias a tu misericordia me permites contemplar de nuevo tu sol. Allá donde voy, Señor, sólo me quedará un débil recuerdo.

Se había abierto una puerta a los Infiernos. La idea de adentrarse en el antro del diablo me aterrorizaba por completo. Según algunos, este portal demoníaco era fruto de nuestra barbarie y de nuestra creciente depravación. No sabía qué pensar, a decir verdad, tal y como estaba la situación, me chocaba un poco. Lo único cierto es que me esperaban al amanecer cerca del portal. Por fin iba a ver a la Bestia con mis propios ojos.

El conde de Tilly, nuestro generalísimo, había decidió hacer una incursión reglamentaria por la fuerza. Hasta habíamos azuzado la idea de exigir una cabeza de indígena por soldado enviado. Una verdadera ilusión, se lo había prometido a mis hombres. Tan sólo una ilusión…

El resto de la tropa nos esperaba poco irritados a dos calles del portal. La lluvia había reemplazado al sol, y grandes goterones chocaban contra los cascos españoles y las espalderas de los guardias de la facción. Dios nos meaba desde arriba, debía tener sus razones para ello. Debo reconocer que antes de bailar con Lucifer, una  pequeña retención de su divina vejiga no estaba de más. En fin…

CONTINUARÁ…

Anuncios

0 Responses to “Así es como empezó todo… (1)”



  1. Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


Foro Hell Dorado en español

Dragones helldoreños

Hoy estamos a…

junio 2008
L M X J V S D
« May   Jul »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30  

Archivos

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 11 seguidores

Helldoreños que nos han visitado

  • 187,792 helldoreños

Desde donde nos leen


A %d blogueros les gusta esto: